Necesitaba estar solo, como si aquella caja fuera su más profundo y oscuro deseo, como si entre él y el contenido de aquella misteriosa caja existiese un estrecho lazo.
- Kristine es mejor que te vayas.- dijo sin pensarlo.
-Pero Edward, acabo de llegar.- respondió confundida.
-¡He dicho que te vayas!.- respondió casi descontrolado, ansioso por la soledad que buscaba y por saber que contenía aquella caja.
Los labios de Kristine no pronunciaron palabra alguna, mas que enfadada, se sentía preocupada por aquella reacción, salio de la tienda sin voltear, mientras en su cabeza pensaba en las razones que tenia Edward para tratarla de aquella forma que ella llamaba "cruel".
domingo, 17 de enero de 2010
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